Floreciendo

Tengo la suerte en la vida de tener hermanas. Muchas veces de niñas competíamos por la atención de nuestros padres y nos enfrentábamos como hienas salvajes, en peleas casi sangrientas, pero amparadas en “peleas de hermanas”. Terminábamos llorando y pidiendo perdón -entre sollozos-, con dolor en el cuero cabelludo y agitación extrema de nuestras almas, […]