¿Por qué corremos?

Corremos desde hace dos millones años, pero jamás tanto como lo hacemos hoy en día. Como un dato curioso, cada año el mundo incrementa notoriamente la cantidad de nuevos adeptos al running que salen a tomar las calles y lo mejor de todo es que estas cifras siguen en drástico aumento.

Esta subida se debe a varios factores, como por ejemplo que correr es un deporte barato (si quieres), nos saca del sedentarismo en que vivimos, ayuda a superar mejor las crisis económicas que nos azotan, nos da flexibilidad en horarios y lugares, así como mil beneficios más. La industria del running mueve millones de dólares entre zapatillas, ropa de vestir, tecnología, ciudades donde se desarrollan las maratones, publicidad… aquí, todos ganan, incluidos nosotros (es que me siento dentro) los corredores, con la satisfacción del logro cumplido.

Encontré este súper artículo, para los que quieren saber los asombrosos beneficios físicos de realizar este deporte tres veces por semana como mínimo, 7 increíbles beneficios de correr a diario (- de 30 min)

Cuando salimos a correr nos liberamos de cosas, de pequeñas ataduras del día como preocupaciones y problemas. El sacrificio de correr nos aporta gratificación, que son recompensas emocionales importantísimas para sentirse mucho mejor.

Entonces veo que mis razones personales van totalmente alineadas con las del mundo entero ya que:

  1. Corro porque soy una masoquista y sólo encuentro placer en aquellas cosas que me demandan mucho esfuerzo y/o dolor que son, sin lugar a dudas, los primeros 30 minutos, sí los primeros ¡30! e interminables de una carrera.
  2. Corro porque lo he leído, mil y un millón veces y lo he experimentado, que correr es adictivo y como de alguna manera soy “adicta” a la vida -ningún vicio probado hasta ahora- necesito de las maravillosas endorfinas para sentir que respiro.
  3. Corro porque es un reto sólo conmigo y me prueba que puedo alcanzar lo que me proponga. No seré la “mujer maravilla” –jalada en cocina/ama de casa/intereses domésticos/pareja para toda la vida- pero siempre cumplo mi pequeña cuota de superación auto impuesta cada vez que logro mis tiempos y kilómetros.
  4. Corro porque cada vez que lo hago, organizo mejor mis ideas y estoy convencida que es en estos momentos donde pienso con mayor claridad.
  5. Corro porque me hace feliz.

Para los que aún no han probado ponerse unas zapatillas y comenzar a experimentar este maravilloso deporte, quizás por culpa de esa leyenda urbana que dice que correr hace daño, aquí les dejo un artículo muy interesante ¿salud o martirio?, que rebate con fuerza la idea de que correr te “destruye”.

Lo mejor de todo es siempre poder intentar algo nuevo, para sentir que estamos constantemente desafiados por la vida. Es cierto que correr requiere esfuerzo, sacrificio, compromiso y determinación pero nunca es tarde para comenzar algo nuevo.

Espero que te haya inspirado este post para comenzar tú también a correr o hacer cualquier deporte y poco a poco, con constancia y determinación se convertirá en una pasión; imprescindible para afrontar un millón de veces mejor cada día.

¡A sudar se ha dicho!

 

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